Emociones... desde mi escritorio

Emociones... desde mi escritorio


"El mejor remedio para los que tienen miedo, 
están solos o son infelices, es salir a la luz, 
a un lugar donde puedan permanecer en silencio, 
en comunión con el cielo, con la naturaleza y con Dios.  
Solo entonces se siente que todo es, como debe ser"

Ana Frank (1929-1945)



Esta frase me ha tocado el corazón y me ha invitado a reflexionar...  En la isla de Puerto Rico (y en muchas partes del mundo), el año 2020 ha sido intenso.  Comenzó el año con un terremoto y muchos temblores. Siempre los han habido, pero de muy poca intensidad.  La incertidumbre y el miedo me arropó al principio, el pensar que si ocurría otro y no estaba con mi hija cerca me desesperaba.  Me costaba salir tranquila de mi casa.  Fue difícil y muy triste ver a muchas personas perder su pertenencias. Sin embargo, fue muy emocionante ver cómo la gente ayudaba a otros.  Lo poco que tenían lo donaban a las personas del sur de la isla, que fueron los más afectados.  Muchos líderes comunitarios y organizaciones sin fines de lucro recogieron dinero y artículos para entregar a los más necesitados.  El pueblo actuó rápido y el gobierno lento.  Poco a poco se fue el miedo y nos fuimos acostumbrando a los temblores, pero el mes se nos hizo bien largo.  Tan largo que, el 31 de enero, se celebró otra despedida de año en varios lugares a través de la isla.  Y llegó el mes de febrero.

En febrero surge otra triste noticia: se disparaban los números de los contagiados por COVID-19 o el llamado Corona Virus, en China.  La Organización Mundial de la Salud declara emergencia de salud global por el virus. Poco a poco vimos como los contagiados ya no eran en China sino en muchas partes del mundo. Y entre los temblores y las noticias del virus pasé el mes, sintiéndome más tranquila que en el mes de enero... pero llegó marzo.

¡En marzo surgió mi ánimo otra vez! Tenía una lista de las playas que quería visitar, buscaba a dónde quería ir a celebrar mi cumpleaños, renovar mi licencia de conducir, hacerme el examen de la vista... Sin embargo, los casos de COVID-19 aumentaban dramáticamente y el 10 de marzo declaran una pandemia. ¡Wao! Jamás pensé vivir una época así. A mitad del mes, se declara un toque de queda, no puedo ir al trabajo y a cosas esenciales, solo unos días específicos en la semana.  Sales al supermercado y ves una fila de quizás hasta 100 personas para comprar comida, muchos con guantes y mascarillas y lo primero que viene a mi mente es el sentimiento de que estoy viviendo una película. Ví un video de Bill Gates, una conferencia TED grabada en el 2015 y digo, ¿si un empresario puede deducir o predecir que algo así pasaría, porqué los gobiernos no?  Nadie se preparó y ahora estamos en plena emergencia tratando de resolver.  El gobierno dice que ordenó  equipo médico para los pacientes graves, pero como la demanda es a nivel mundial, ya se imaginarán el status de la orden...  

Esta etapa de vida ha sido bien interesante.  Mientras estoy en mi casa, tengo paz, gracias a Dios siempre la he tenido. Cuando salgo, las emociones son diversas.  Depende de cómo me sienta ese día.  A veces salgo con mi armadura de guerrera imaginaria y estoy segura que lograré la meta del día.  Otras veces, me siento triste y prefiero regresar y no hacer nada.  Sin embargo, hoy hago un recuento de todo el año y me asombra lo tranquila que estoy en el fondo. A fin de cuentas, aunque tenga un día triste, no define mi vida.  Al otro día, después de llorar y recuperar energías, ya estoy bien. Renace en mi la esperanza de que todo se calmará en algún momento.  De que, si no puedo controlarlo, pues lo que tengo es que aceptarlo.  Muy aburrida sería nuestra vida, si pudiéramos controlarlo todo.  Al levantarme, lo primero que hago es dar gracias a nuestro Creador, porque me levanto bien, saludable, porque hay comida en la casa, tengo un techo seguro, un buen vehículo para moverme, y así, através del día, voy agradeciendo todo lo que pasa. Cuando hago mi café uso una taza que dice BENDECIDA.  Ahí nuevamente agradezco.  Abrazo a mi perro, toco a la gata y me alegro por eso.  Salgo al patio de atrás, cojo sol y también lo agradezco.  

Hoy, cuando hice eso, pensé en Ana Frank.  Imagínate vivir 2 años encerrada, sin salir absolutamente a nada.  Y aún teniendo una vida tan extremadamente difícil y siendo una niña tan joven mira qué frase tan bonita y profunda escribió.  Ve arriba y léela de nuevo.  Vuélvela a leer cuando te sientas deprimid@. Agradece cada día de tu existencia. Recuerda que la vida es solo una.  Hoy estamos aquí y mañana no se sabe.  Ayuda al necesitado. Es la mejor manera de vivir.  

Creo que la clave para vivir mejor, la expresó muy bien Madre Teresa de Calcula:  

"Hay que hacer las cosas ordinarias con un amor extraordinario."

"El que no vive para servir, no sirve para vivir."

"Que nadie venga a ti, sin irse mejor y más feliz."



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